lunes, 25 de enero de 2010

Tan cerca y tan lejos


Habitualmente cuando se sube a la montaña, lo que se busca es desconectar de la rutina. Hacer un paréntesis en la vida para, de manera más bien egoista, buscar momentos que interioricen y provoquen esa extraña vibración que da energía. O vulgarmente dicho, que cargue las pilas.

En ocasiones me ocurre en pistas, redondeando giros y exprimiendo el radio del esquí, o en el park intentándome expresar a mi manera...aunque al final suelo ir a tiro seguro en la montaña buscando líneas de powder.




Estos días hicimos bastante randonee. Con Pablo, Carles y Candi, queríamos hacer el Carlit por el valle de las Bouilloses, una excursión como otra cualquiera, con aproximación en coche hasta el Refugio de les Bouilloses que nos iba a facilitar bastante la faena....

..vaya domingueros...¿no podíamos habernos informado que los últimos cinco kilómetros de carretera iban a estar cerrados y nos tocaría re
montarlos con las pieles? que va. En fin, había que tirar desde allí. Tampoco íbamos obsesionados con nuestro objetivo final, sino que más bien queríamos encontrar powder sin el estrés de las hordas de la gran ciudad. Así que adelante.

Comenzamos a tirar, con Pablito a la cabeza, que desde que se está preparando para 'extreme fireman' está intratable físicamente. Remontamos los cinco kilómetros hasta el refugio, un café y seguimos hacia los lagos de les Bouilloses cruzando la presa.

El paisaje es precioso, la traza
es perfecta y la nieve también. Vamos remontando lagos teniendo que cruzarlos por encima, en ocasiones escuchando el vacío del agua que va golpeando el hielo como una burbuja enorme. Uno, dos, tres y hasta el cuarto lago que ya encara el valle del Carlit que se ve al fondo con la canal central expuesta y atractiva. Parece que está ahí mismo, así que seguimos, hasta que un buen rato después vemos que una de dos: o la montaña se aleja de nosotros, o está mucho más lejos de lo que pensábamos.


Decidimos darnos media vuelta pues está siendo tarde y hay que regresar, pero no sin antes subir a una pequeña cima con dos canales bonitas y encajonadas que estaban justo delante nuestro.


Subimos y nos preparamos, unas fotos, unas risas, unas barritas y un pedazo
bocata de tortilla con bacon de Candi que sacó por sorpresa y nos hizo la boca agua. Grande!

Bajamos, primero Carles y el primer giro nos dibuja una sonrisa en la cara. Pow!! En cuatro giros se planta abajo. Después bajan Candi, Pablo y finalmente yo mismo. La nieve está bien. Es un gustazo bajar nieve así un día en el que presuntamente ya no queda powder.

El retorno se hace sin incidencias, bajando pendientes suaves de nieve virgen algo encostrada en ocasiones, en ocasiones dura, polvo, hasta llegar de nuevo a la presa. Cruzamos, y bajamos por la carretera hasta el coche esquivando excursionistas que hacían lo mismo a pie.

Ya abajo recogida de materiales, promesas de volver más temprano en otra ocasión y a casa con muy buen sabor de boca y lo más importante, con pilas cargadas!!


1 comentario:

Anónimo dijo...

que bona que va ser la sortideta... ara que; el Carlit hivernal es una feina pendent que s'haura de subsanar, company !!