miércoles, 3 de febrero de 2010

ARCALASKA!

Las nortadas son especiales. Se ve que algo grande se acerca cuando los días previos se intensifican los mensajes y llamadas, los nervios y el engorile se pone a flor de piel.

En una de esas tardes de pajareo con amigos, alguien dijo una frase de esas que se recuerdan muy a menudo: “Arcalís es un paraíso de líneas infinitas…”


Eso fue una tarde después de uno de los múltiples días míticos vividos en esa montaña. Y a partir de entonces cada día que vivo uno de esos días míticos, la frase vuelve a recordarse.

Hace pocos días hemos vuelto a tener otro de esos días míticos en que la frase volvió a aflorar. Había nortada de nuevo y se respiraba mucho engorile en el ambiente. Solo había un factor que nos hacía dudar un poco: el viento.

Nos levantamos a las 7 a.m. Pablo y yo, para comenzar a recoger motivados de camino a Andorra. Primero Esteve y luego Lucas, que diría que ni durmió de los nervios. Seguimos hasta Andorra con un cielo raso y sin una gota de nieve que nos hace dudar un poco de las previsiones….pero nada más lejos de la realidad.

A medida que nos vamos acercando al valle de Ordino se va tapando y comenzamos a ver los primeros copos. Llegamos y vemos lo que ya preveíamos. El bosque cargadísimo de nieve nueva y solamente el arrastre 1 funcionando. Las sillas cerradas. Perfecto!


Pillamos forfait y con los dientes rechinando subimos el arrastre para comenzar la primera bajada sin dar una tregua a las piernas.

Nieve por la rodilla en muchos tramos y bastante seca. La mejor calidad que hemos pillado esta temporada, de momento.

Seguimos y vamos rallando el bosque, alejándonos cada vez más para pillar nuevas trazas. En una de estas, Lucas que iba exprimiendo sus Hellbent, me pasa a mil por hora por una zona que se estrechaba, con la mala suerte que no le funcionaron los frenos al llegar a un árbol con un cortado detrás, se lo come, sale volando y se hace daño en la rodilla. Ayer me enteré que se rompió el cruzado posterior y que pasará por el cirujano….


Seguimos el día, un poco condicionado por lo que acababa de pasar. Hacemos un bosque más y el aire comienza a bajar, el sol comienza a salir,…y no parece posible que vaya a pasar lo que nadie se esperaba, ni tan siquiera el Mestre

…la silla de la Portella comienza a calentar motores, el sol ha salido, y toda la estación está por rallar. Los pocos 'riders' que hay en la estación esperan haciendo cola hasta que abran. Madre del San Paketón hermoso la que está por venir.

Llevamos seis bajadas y vemos que el día se alargará, así que vamos a retomar fuerzas mientras abren la silla. Unas 'frites' con el lesionado y se disponen a abrir.

Cogemos la octava o novena silla, no se. Al llegar arriba se respira algo de estrés al subir los 15 metros. Nos unimos a Aimar, Jorge, Tato y Sarah, y comienza el festival. Roquita por aquí, palita con nieve cinturera por allá, línea por debajo de la silla y roquitas…

…otra vez abajo y a por la O. Todavía tiene pocas trazas. Nos encontramos a Alex Mefre que la entra por unas rocas más arriba. Entra la línea dropeando seis metros y al recepcionar rompe una plaquita bastante elegante, sin ningún peligro, que le sigue mientras baja con toda la facilidad del mundo a mil por hora. Mucha clase.

Seguimos y está increíble. Comienza a nevar de nuevo….a plomo y sin viento. Que locura.


Remontamos Feixans caminando, pues estaba cerrado, y vamos hacia la zona de la derecha sin ni una sola traza. Y los mini-pillows redondeados con los cristales brillantes de la nieve polvo seca que estaba cayendo. Seguimos hasta la línea de rocas que queda a mitad y ‘charging’. La nieve sigue inestable y al recepcionar nos vamos llevando placas pequeñas, más espectaculares que otra cosa. Seguimos abajo y cada vez hay más sonrisas y euforia. Y nieve, pues no para de nevar a plomo.

Sobre las cuatro de la tarde recogemos velas, y nos vamos de regreso a casa. En Ordino, parada rápida para ver a Uri Carrasco de ASP y darle material de Völkl para el park.

Ánimo Lucas!! Tranqui que te tocaremos bastante las narices hasta que te recuperes.

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